dimarts, 11 de març de 2014

COMIDA

Me levanto al despuntar el alba, con sueño pero también con hambre, para lo primero se  necesita tiempo que ya no está a tu disposición. Para lo otro, después de soñar en un bollo calentito a comertelo, sólo hay un momento.
El olor del café me devuelve a una realidad de la cual creía  que había escapado. Antes acariciaba una sábana y ahora acaricio y muerdo un bollo (casi lo mismo).
Las migas saltan mientras yo sigo (como Joe Rigoli)comiendo con dos bolas y carril al medio(como decia mi abuela).
La vida no son frases con paréntesis, la edad hace que sepas gestionar ese tiempo de una manera o otra.
A media mañana un pequeño "llonguet" con cansalada frita y el pan con el aceite de la sartén todo regado al gusto de cada uno.
Ese pequeño refrigerio y el sol que entra por la ventana hace que la mañana sea más llevadera (SI CABE).
Mientras voy con el plumero en ristre como si estuviera dentro de la película de Blake Ewards.
La limpieza  me da un calor que mitigo con un jugo refrescante de 
fresas y naranja y sigo con el plumero dale que dale.
El día se "ordena" en comidas como se podria "ordenar" en momentos laborales, momentos familiares o en oraciones como
en el Islam..
El puchero humeante que he preparado con garbanzos carnes
varias de ternera, cerdo y  pollo.
Un maremagnum de verduras cortaditas cebolla, apio, puerros,
zanahoria y tomate chisporrotean en la sartén esperando el tomate las abrace (QUE CURSI).
Mitigo la espera empujándome una cervecita con un par de  calamares a la romana flescos flescos como diría Chun mi amigo
chino.
Una vez tout c.est melanger añadimos los garbanzos y un poco de tomate y  ya está todo lo que corre y vuela A LA CAZUELA.

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